Somos un grupo de personas humanitarias, de buena voluntad, sana conciencia, participativos y singularmente somos médicos relacionados con la pediatría, quienes sabedores de la indefensión y vulnerabilidad del recién nacido y de la gran desatención general hacia él, sobre todo en los rubros de exploración clínica, diagnóstico y terapéutica, entre cuyas patologías sobresalientes destacan los de bajo peso al nacer y la prematurez, las de los diversos procesos que cursan con insuficiencia respiratoria, las de las infecciones particularmente respiratorias y digestivas, las de malformaciones y enfermedades congénitas, las de los padecimientos hematológicos, las de los traumáticos del parto y otras más.
Sin embargo es necesario acotar de manera sobresaliente el motivo de tristeza y perplejidad que nos invade por el llamativo, indiscriminado y creciente aumento de su mutilación anticientífica, indistinta, innecesaria y perjudicial a través de la circuncisión, razón por la cual decidimos fundar oficial y notarialmente a la Asociación Nacional de Protección al Recién Nacido “ANPREN” el 5 de marzo de 1984, con el anhelo de protegerlo en lo médico, en lo físico, en lo anímico, en lo jurídico, en lo bioético, en lo político y en lo social.
Nuestras metas y objetivos se han centrado en la muy amplia difusión de sus cuidados, tanto nacional como internacionalmente, así como al mismo tiempo en la divulgación de todo aquello que lo perjudica y lesiona. A casi un cuarto de siglo mucho hemos alcanzado en los logros que están a la vista de todos, descollando en cuanto a las metas a corto plazo y entre otras, al abatimiento de la mortalidad del recién nacido la cual ha pasado del 30% en 1985 al 20% en el 2008 y la cual incide también en la disminución conseguida en el índice de mortalidad infantil o de los 5 años. En cuanto a las metas a largo plazo, las más de ellas están en periodo de productiva resolución y otras más en promoción activa, metas las cuales reclaman la colaboración de todos nosotros los adultos sin importar la edad, el sexo, la raza, el credo o la nacionalidad.
Los signatarios de su fundación (algunos ya fallecidos) así como toda esa pléyade de seres filantrópicos y altruistas que se sumaron, sin pretensión alguna y siguen en la brega diaria a favor del recién nacido, son merecedores de un recuerdo inmarcesible. Como sincera muestra de gratitud silente y de cordial reconocimiento a todos ellos, quienes están repartidos y no sólo en gran parte de los confines patrios, sepan siempre que la ANPREN y todos los neonatos al unísono, los colmarán de buenos augurios y bendiciones.
(*) Profesor Andrés Ernesto Straffon Osorno Presidente Fundador y Vitalicio. AMP- AMC- FAAP- BAPS-